sábado

Me lo imagino todo.
Vos vas a estar ahí sentado con algún que otro amigo tomando algo, y yo voy a llegar loca como siempre, perdón pero no puedo evitarlo. Con algún que otro trago en la mano y te voy a mirar, esta vez te juro que sólo te voy a mirar. Yo te conozco, me vas a mirar también y cuando estemos sólos, te voy a escupir todo en la cara. Con tranquilidad, pero te lo voy a escupir. Todo eso que me guardo hace bastante ya, bastante mucho. Capas te sientas tencionado y me equivoque en hacerte una y mil preguntas a la vez y no sepas que decir. Pero asi me lo imagino.
Te voy a decir que no me importa cual es tu respuesta, que sólo quiero saberlo, saber todo y nada más.
Me sigo imaginando, pero empiezo a dudar.
Empiezo a dudar de tu respuesta, de eso. Es lo que me carcome la cabeza todo el tiempo. Siempre le tuve miedo al rechazo y por eso nunca en mi vida enfrente las cosas, nunca enfrente mis miedos. Soy la persona más fría y dura del mundo pero en el fondo tengo sentimientos, en el fondo necesito amar y que me amen. Bue, me fui de tema. Sigo imaginando.
Creo que en ese momento si pongo pausa y vuelvo atrás saldría corriendo, porque sí. Tatiana no dice esas palabras, por eso mejor ni pensarlo. Entonces podría tener un final feliz en el que vos no dirías ni si, ni nada, sólo me contestarías con un beso, esos besos que no duran ni mucho ni poco, que son perfectos. Esos que son como de película viste? Que son una mezcla de tristesa, pasión y amor. Bueno, esos. Igual no quiero abusar de mi imaginación, porque si estamos en mi mundo, sería más casual un final triste y drámatico, en el que siempre la protagonista termina llorando, bebiendo de más y mandandose alguna que otra cagada.
Y generalmente vuelve a repetirse la misma historia . . como en una película, como en una novela.
Y yo, vuelvo a lo mismo, a escribir, para de alguna manera sentirme mejor

No hay comentarios: